El «punto para el marido»: una amarga realidad

Suena como una historia de terror de la Edad Media pero es la triste realidad: el mito del «punto para el marido» no es un mito en absoluto. Una y otra vez, las mujeres informan sobre este procedimiento médico discapacitante que se realiza después del parto. Te explicamos que hay detrás del «punto para el marido» y por qué esta práctica debe detenerse de una vez por todas.

Cuando nace un bebé, la mujer se encuentra en una situación de vulnerabilidad máxima. Además, en un parto vaginal, puede ocurrir que el tejido entre la vulva y el ano, conocido como perineo, se desgarre por diversas razones. Para evitarlo, los médicos y médicas realizan un corte en el perineo con unas tijeras. Esta es una práctica controvertida, dado que desde hace tiempo se cree que un desgarro espontáneo puede curarse mucho mejor. De hecho, en muchos de estos casos no es necesario poner puntos de sutura. No obstante, si se realiza una episiotomía, siempre hay que suturarla. Desde hace algún tiempo, el «punto para el marido», en el que la vagina de una mujer se cose de forma más estrecha deliberadamente, causa indignación entre las pacientes y el personal médico.

En plataformas y foros de salud, numerosas mujeres hablan de sus experiencias con el «punto para el marido». El objetivo de este procedimiento es reducir el tamaño de la vagina mediante uno o dos puntos adicionales para que, en el futuro, el hombre disfrute más del sexo. Dicho de otra forma, es un regalo más que cuestionable para el nuevo papá.

Se cosifica y degrada a la mujer

En resumen: el «punto para el marido» es un procedimiento abusivo, ya que normalmente la sutura adicional se realiza sin el consentimiento de la mujer. La madre es cosificada, degradada y tratada con condescendencia. Además, esta horrible práctica también atestigua la ignorancia sobre la sexualidad femenina: la vagina no se volverá más estrecha después del procedimiento, por lo que el «punto para el marido» no tiene ningún sentido. Durante el sexo, él no disfrutará de mejores sensaciones que en el pasado, mientras que ella sufrirá más dolores. «Durante seis meses, las relaciones sexuales me causaron dolor… Al principio eran tan molestas que ni siquiera podíamos intentarlo. Lloraba cada vez que probábamos», cuenta por ejemplo una usuaria en la página web mamabirth.com.

Seguramente se podría afirmar que, debido al estresante ritmo de los hospitales, en alguna ocasión alguna mujer ha recibido algún punto de más. Y, naturalmente, las excepciones confirman las reglas. No obstante, muchas mujeres comentan que el doctor o la doctora, después del parto, se jactó con orgullo ante su pareja de que el último punto era especialmente para él.

¿Cómo podemos defendernos del «punto para el marido»?

Un parto es algo íntimo. Por ello, las mujeres deberían tener una relación de confianza con su médico o médica antes del parto y durante el embarazo. Lo mejor es abordar los temas de la episiotomía y el «punto para el marido» de forma directa y dejar claro que no se desean estos procedimientos.

Quienes crean haber sido víctimas de este procedimiento quirúrgico, deberían consultar a un médico o una médica de confianza para que diagnostique y confirme el «punto para el marido». Si cuentas con recursos financieros y emocionales, tal vez merezca la pena demandar al hospital. No obstante, los hospitales suelen estar bien asegurados. Además, no es fácil demostrar que esta práctica se realizó en contra de la propia voluntad. Por tanto, las probabilidades de éxito ante una demanda no son especialmente buenas.

Mujeres, embarazadas o no: ¡no debéis tener miedo al parto!

Por ello, es aún más importante hablar abiertamente sobre el tema como víctima para sensibilizar a otras mujeres y al público en general. Desafortunadamente, el sexismo y la imagen completamente distorsionada de la mujer también son un grave problema en la sala de partos. El «punto para el marido» es un fenómeno propio de un pensamiento todavía prevalente: los cuerpos femeninos solo existen para los hombres, su placer, sus ideales de belleza y su comodidad.

No obstante, recordad: mujeres, embarazadas o no, ¡no debéis tener miedo al parto! Lo importante es la confianza, tanto en el personal médico como en vuestra pareja. Lo importante al dar a luz sois vosotras, vuestra salud y la de vuestros bebés. ¡Nada más!

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Autor

Frieda trabajó como periodista autónoma durante 10 años y solía escribir sobre recetas de Semana Santa, iconos de estilo, metabolismo humano y restaurantes Michelin. Resumiendo: sobre todo, excepto sobre sexo. Y tenía una buena razón. Durante todos aquellos años, Frieda siempre había considerado que llevaba una vida sexual típica. El cambio llegó después de una ruptura amorosa, momento en el que decidió dejar la píldora, que llevaba tomando 14 años. Fue entonces, a los 28 años, cuando finalmente descubrió su maravillosa sexualidad y encontró su verdadera, única y hambrienta libido. Desde entonces, no solo practica una nueva sexualidad, sino que también escribe y habla sobre ella. ¡Y hoy se siente más satisfecha que nunca!